Respuesta educativa al TDAH

Uno de los problemas más presentes en las aulas españolas y que por ello más respuesta nos demanda a los educadores, es el TDA-TDA-H, trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad. Entre estos niños encontramos una gran variedad desde los que presentan problemas de conducta hasta los inatentos que suelen pasar más desapercibidos, pero suelen presentar algunos síntomas comunes relacionados con las dificultades para organizar y realizar sus tareas, el aprovechamiento de clases y tiempo de trabajo personal y un rendimiento académico insatisfactorio.

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Hay mucho debate en torno a las causas del aumento  de este trastorno: además de la genética se achaca al ritmo de vida de los escolares, el exceso de uso de las nuevas tecnologías, la falta de un modelo educativo que establezca límites claros o incluso el estilo educativo de los centros. Además se discute la conveniencia de administrar o no tratamiento farmacológico. Al margen de la luz que puedan generar los  debates  lo que verdaderamente merece la pena es ayudar a estos alumnos a superar sus dificultades de rendimiento escolar y/o de adaptación escolar y social.

La neurociencia investiga cómo se produce el aprendizaje en el cerebro y va dando respuestas que los educadores debemos conocer para elaborar programas eficaces:

La base para mantener la atención es que los lóbulos frontales hayan alcanzado un determinado grado de madurez. Es ésta una de las únicas zonas que no termina su desarrollo en la infancia, sino que sigue desarrollándose en la adolescencia (incluso en algunos casos en la edad madura). Es decir, ahora sabemos porque la madurez se alcanza habitualmente al acabar la adolescencia, hacia los 18 años, porque es el momento de madurez fisiológica de la zona cerebral responsable de las funciones ejecutivas (un término más científico para llamar a la madurez): capacidad de controlar y coordinar los pensamientos y la conducta que se concreta en la planificación y ejecución de los planes (toma de decisiones), para lo que es necesaria la inhibición de unas conductas y la selección de otras, la memoria de trabajo y la atención selectiva que permiten la resolución de problemas.

Además se ha comprobado que la evolución de estas zonas no es lineal, produciéndose una ralentización en la pubertad seguido de un desarrollo rápido en la adolescencia. Es una realidad que vemos a diario: chicos que en determinados momentos parece que se atascan y en otros dan muestras de avanzar en su desarrollo emocional y social y, desgraciadamente , otros que  parece que no acaban de madurar.

Los resultados de experimentos mostraban  que la corteza prefrontal (situada en la parte delantera del lóbulo frontal justo detrás de la frente) de niños con TDA era más pequeña que niños sin ese diagnóstico. Esto explica las dificultades de estos niños para controlar su conducta, atender o tomar decisiones, pero también el caso de niños que sin tener ese diagnóstico presentan síntomas similares, traviesos, distraídos, con escaso control, a los que se califica de inmaduros y que probablemente se corresponde con un retraso en la maduración de sus lóbulos frontales.

Conocer estos resultados puede ayudarnos a los educadores (padres, profesores y especialistas) a no desesperarnos y confiar que el paso del tiempo trae la maduración , algo que intuitivamente se ha dicho siempre, pero también nos debe impulsar a no esperar sentados y empujarles con una intervención educativa que incida en sus funciones ejecutivas: les podemos ayudar entrenándoles a dirigir su conducta, a usar su voz interior que sustituya a la del adulto y les haga autónomos, pero también necesitan aprender formas eficaces de organizar su vida y sus estudios para adquirir hábitos que le hagan la vida más fácil. Además necesitan entrenar su atención y su memoria de trabajo verbal y no verbal.

Queremos que aprendan a pensar: para planificarse, para no actuar impulsivamente, para atender a las explicaciones de clase, para sintetizar la información y memorizar comprensivamente con una actitud activa. Sabemos que la base para que lo hagan está en su desarrollo cerebral. Intuimos que ese desarrollo físico se puede acelerar con intervenciones educativas bien diseñadas y realizadas por un profesional en colaboración de su entorno escolar y familiar.

Esta es nuestra propuesta:

http://aula2.com/estrategias-de-aprendizaje-para-alumnos-con-dificultades-de-atencion-tdh-tda/

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