La semana pasada conocimos los pésimos resultados de Pisa de alumnos de 15 y 16 años de los países de la OCDE en comprensión lectora, matemáticas y ciencias. Nos afecta porque algunos países como España y Comunidades como Navarra han caído mucho más. La primera sorpresa ha sido precisamente…que haya sido sorpresa porque hace ya años que lo vemos en clase cada día pero parece que lo tienen que decir desde fuera para que nos enteremos.
Ojalá que esto sirva para que reaccionemos…todos. Unos lo achacan a la última ley educativa que rebaja la exigencia y es responsabilidad de los políticos y otros al abuso de pantallas y falta de lectura y esfuerzo como algo de las familias. Y ahí en medio está la escuela a la que le pedimos que sea la aldea gala que resista a las tendencias de esta sociedad comodona y digital y sea como siempre un factor de cambio y contrapeso ofreciendo un entorno educativo que forme a los alumnos para enfrentarse a esa sociedad traicionera que con sus cantos de sirena les invita siempre al ocio pero luego les exige una competitividad sin anestesia. Y por eso es imprescindible un Pacto de Estado para hacer leyes que mejoren los sistemas educativos , pero mientras llega necesitamos a los mejores equipos directivos que lideren la educación, y replanteen varios de los aspectos a los que se achacan estos terribles resultados:
1º el papel de las pantallas (les explicamos lo nocivas que son una y otra vez, pero les exigimos usarlas para estudiar muchas horas al dia…)
2º los objetivos educativos. Y si todo a lo que se le llama desarrollo de competencias lo es o solo son sucedáneos que no trabajan competencias importantes como la tan nombrada estos días comprensión lectora.
No descubro América si digo que necesitamos con urgencia planes de fomento de la lectura. Pero de poco sirven si después nuestros alumnos apenas tienen que leer: contenidos online, presentaciones y materiales cada vez más fragmentados sustituyen con frecuencia a los textos. El reto es enganchar a los jóvenes a la lectura, y para eso hay que enseñarles a comprender lo que leen: la comprensión lectora no siempre es automática, se puede enseñar y se puede alcanzar una alta competencia lectora. Lo preocupante no son los datos ni el morbo de las comparaciones, sino la realidad que puede haber detrás: generaciones que no comprenden lo que leen, cuando enseñar a comprender ha sido siempre uno de los objetivos fundamentales de la escuela.
Adriana Urra