Estamos tan expuestos al ruido mediático, a noticias sobre violencia física o verbal, chanchullos y malos rollos que acabamos creyendo que vivimos en un mundo terrible. Pero, de vez en cuando, hay que apagar los dispositivos y aguzar el oído para enterarnos de la cantidad de gente que hace cosas buenas y consiguen que este mundo sea cada día mejor. Son silenciosos y anónimos porque ni gritan ni abren los telediarios aunque tengo que reconocer que a algunos los conocemos gracias a las entrevistas de esta emisora. Son una red poco visible de particulares y asociaciones con buena voluntad que ponen sus habilidades personales y profesionales a nuestro servicio sin que seamos ni su familia ni sus amigos y resuelven problemas a los que no llega la administración. Probablemente cada uno esté pensando en personas o grupos muy diferentes porque abundan y no son solo ONGs. Yo hoy quiero valorar uno en concreto que son las asociaciones de padres y madres, que en Navarra se conocen como Apymas. Son personas que de forma desinteresada, dedican su tiempo para que los alumnos de los centros donde estudian sus hijos puedan hacer actividades educativas y de ocio formativo que muchos no podrían permitirse o a las que no tienen fácil acceso, trabajando por la igualdad de oportunidades de los estudiantes. Ahora mismo estoy pensando en las últimas con las que he tenido la suerte de colaborar y aprovecho para reconocerles: Gracias Sandra, Bea, Patricia, Ana, Lourdes, Estela, Ainhoa y Nuria, que también hay hombres, eh, y cada vez más pero en lo que llevamos de curso han sido estas. Seguro que tú también te has cruzado hoy con alguno, voluntarios de todo tipo, gente individual o grupos, de vecinos, del barrio, culturales, deportivos, religiosos o profesionales que te hacen pensar..¡ qué suerte tenemos! Valoralos y, si piensas que es tu momento, échales una mano que todavía hay mucho que hacer.
Olga Ibiricu