RESI… ¿Qué? RESILIENCIA, es decir, capacidad de recuperarse de situaciones difíciles

¿Quien no quiere que sus hijos triunfen en la vida? Y por eso nos preocupamos de que se formen, aprendan matemáticas, física, filosofía….que obtengan títulos de inglés., etc. Pero tan importante como eso,  es conseguir que tengan una serie de fortalezas personales que les ayuden a asumir las dificultades que se encontrarán en la vida y, de los que, aunque a veces nos gustaría,  no les vamos a poder librar.

Ante esas dificultades de la vida (tengan o no solución) podemos reaccionar de forma negativa o positiva. fotonoticia_20140316100133_800Es negativo tratar de evitarlas, no pensar  en ellas porque nos superan, pero también lo es obsesionarse y darles vueltas de forma obsesiva sin encontrar una salida. Así, los problemas se cronifican, se convierten en traumáticos y en una espiral van provocando otros, lo que dificulta la solución y crean personas débiles y problemáticas.

 

Esta capacidad de superación forma parte del carácter pero también se puede aprender, y los adultos podemos ayudarles a que lo hagan, poco a poco, aunque  no está en los temarios escolares y a veces ni siquiera nos enteramos de que están pasando por un mal momento, por eso es tan importante la comunicación con los hijos y empezar pronto, cuando se está a tiempo de enseñarles a  reaccionar y así crecer y madurar como personas.

¿Qué podemos hacer?

 

  1. Fomentar su autonomía.  Hasta que no hay problemas no sabemos si están preparados para asumirlos, por eso no debemos hacer por ellos lo que pueden hacer por si mismos ni evitarles los problemas sino estar cerca y observar su reacción cuando se producen para enseñarles a reaccionar si los vemos vulnerables. En ese caso la reacción puede ir desde el abatimiento pasivo, la baja autoestima y la inseguridad hasta el enfado y la rebeldía.  Fin a las “madres/padres helicópteros”.
  2. Aprovechar los pequeños problemas de cada día para hacerlos más fuertes, si les proporcionamos su “dosis diaria de frustración” se van “vacunando” para cuando llegan problemas mayores. Hay que evitar que nos den pena en sus pequeños fracasos diarios y dejarles enfrentarse a ellos para fortalecerse. Una de las mayores críticas que recibimos los padres de esta generación es el exceso de protección que genera una baja tolerancia a la frustración.
  3. Desarrollar su inteligencia emocional: saber reconocer y aceptar el sufrimiento propio, desarrollar esos sentimientos de sufrimiento de forma controlada, como algo natural. Dejarles llorar y quejarse es sano. Animarles a que se abran a los otros para comunicarlos sus emociones y así entenderlas mejor. Aceptar también las emociones positivas sin tener cargo de conciencia en una situación delicada. Todo esto requiere dialogar mucho con ellos.
  4. Fomentar una actitud activa, no dejarles pararse sino animarles a hacer algo, tomarse el problema como un reto y no como una amenaza. No pueden esperar a que la solución se arregle sola o alguien lo haga por ellos. Fomentar su flexibilidad ante los cambios para aceptarlos y no bloquearse, así como animarles a buscar la ayuda de los demás.
  5. Para ello es necesario enseñarles a analizar los asuntos con objetividad y ver en qué medida la solución depende de ellos (locus de control interno) y en qué medida de los demás y centrarse en su parte. Conocer sus puntos fuertes y débiles mejora la autoestima y les puede motivar a mejorar. Eso les dará mayor seguridad en ellos oumismos teniendo claro que no todo depende de ellos para no frustrarse si el fracaso no lo pueden evitar.
  6. A la hora de buscar soluciones, es necesario desarrollar su creatividad, analizando otros casos (reales o ficticios de películas, historias) y hablando con otros que han pasado por algo similar, que siempre da ideas. La clave es un cierto optimismo, ver la botella medio llena y no medio vacía, y eso se entrena cada día. Se pueden ver las dificultades como una posibilidad de aprender, o solo frustrarse y lamentarse por la mala suerte.
  7. Hay momentos para la acción y otros para el descanso y la toma de energía y para ello hay que animarles a tomarse las cosas con humor: si la situación está atascada y no es momento de seguir buscando soluciones, hay que saber parar, relajarse y usar el humor.
  8. Capacidad de dar sentido a las cosas: tener motivaciones, cosas que les importan, que merecen la pena y por la que se ilusionan. En ese caso, ser perseverante en intentar alcanzarlas.
  9. Es importante ayudarles a encontrar modelos de personas a las que admirar y servir de inspiración. Hay muchos casos cerca de ellos pero hay que enseñarles a ser observadores y reflexivos y fomentar su empatía ante los problemas ajenos y su forma de resolverlos. No aprenden lo que les decimos sino lo que les mostramos, por eso debemos analizar qué les transmitimos con nuestra conducta. Hay personajes públicos cuyas vidas les pueden ayudar, como por ejemplo: Nick Vujicik: “una inspiración para todos” o el Langui: http://www.cuatro.com/viajandoconchester/temporada-3/programa-14/langui/Charla-integra-Langui_2_1911555073.html

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *