Igual es pereza

Se oye con asiduidad decir a los padres y madres que sus hijos son perezosos. Perezosos para levantarse, para estudiar, para llevar a cabo cualquier actividad que no implique diversión, y a veces incluso hasta para eso. Todo les cansa y les aburre, sin pasarlo bien, solo pasar el rato. A veces caen en el abatimiento por una simple contrariedad. Les resulta difícil enfrentarse al ocio, incluso mantener una afición. No logran hacer lo que se proponen y eso les hace sentirse frustrados y estar tristes.

En ocasiones la raíz de su tristeza y su desgana está en la pereza. Son niños o adolescentes que se pasan la vida en una lucha para escabullir el esfuerzo, para encontrar el modo de hacer menos y que sea otro quien haga las cosas.

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La pereza y, en general, la falta de una adecuada educación de la voluntad, es una de las más dolorosas formas de pobreza: ya que impiden a quienes la padecen disfrutar de la vida y recrear su espíritu de acuerdo a nuestra naturaleza humana.

Los estudios, las tareas para casa, la realización de actividades extraescolares… son tareas en las que se emplea la mayor parte del día, ¿No es peor hacerlas de mala gana?: eso equivaldría a pasar amargado la mayor parte del día y de la vida.

Es verdad que a veces hay problemas que hacen que todo sea más pesado, y no apetece hacer nada. Pero también es cierto que, con un nivel de motivos de tristeza bastante parecido, unos niños están contentos y otros no. Quizá  esta diferencia se supere tratando de: en vez de trabajar con desgana, procurar poner ganas, para que estas acaben apareciendo y se produzca la satisfacción en la tarea que se está realizando (no se trata de hacer lo que gusta sino que guste lo que se hace).

En vez de ver y de hacer ver las tareas como una carga pesada, ver en ellas una forma de realizarse, un motivo de satisfacción y una oportunidad de ayudar a los demás (Einstein decía que sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida).

En vez de estar pensando en la hora de acabar, procurar esmerarse en lo que se está haciendo en cada momento.

En vez de quejarse continuamente y crear un clima negativo, procurar poner ilusión y crear alrededor un clima positivo.

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